A la espera de la crónica amplia del viaje, aprovechamos la localización de un artículo en la prensa italiana para ofrecer un avance de la experiencia de los cuatro cicloturistas del I.C.C. por los Alpes Franco Italianos.
Semanario ciclista
“Corriere Deportivo”, editado para la provincia de Cuneo (Italy) por
Philipe Camus.
Siguiendo su más genuina vocación, el club ciclista establecido en la
localidad suiza de Andermatt , el ICC, volvió a las sendas alpinas. El
espíritu indomable que caracteriza a esta asociación fue capaz de poner
de nuevo en ruta a un selecto puñado de ciclistas. Con ello, club y
corredores ofrecen un ejemplo claro de superación de los
convencionalismos, principalmente de los derivados del adormecedor opio
de nuestros días: las rutinas consumistas en el cerco de la vida
familiar. Opio que cercena las posibilidades sociales de gran parte de
la población en los países desarrollados.
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Carrito, coche y camping como infraestructura básica. |
El ambicioso viaje
incluía una completa ración de puertos de renombre ciclista, muchos de
ellos frontera natural entre Francia e Italia: Pensar en ellos ya es
meritorio; alcanzarlos, en el mundo amateur, todo un reto de superación
personal.
MANOSQUE
En el interior del KIA
“Sportage” se conjugan veteranía e iniciación. La ilusión hermana a los
corredores. El impagable carrillo de Giuliano, coronado de estilizadas
bicicletas, sigue con ciega fidelidad la huella del coreano. El ICC más
que correr se diría que vuela hacia el norte.
Coche y remolque se
hunden en territorio francés. Huele a Tour cuando se deja notar la
poderosa influencia del Ventoux en el poniente.
La France,
generosa, suele ofrecer albergue sencillo y barato, limpio y
silencioso, en forma de campings en muchos de sus municipios.
Un
dedo en el mapa señala Manosque. Se estrenan los neófitos en el montaje
de la vieja canadiense, rezumante de gozo al salir de su encierro.
Mudas conversaciones de los ya establecidos sirven de trasfondo a la
operación; diálogos de gabachos madrugadores y susurrantes tan ajenos a
los usos desconsiderados y vocingleros de las gentes de allende Les
Pyrénées. ¡Buen principio! Y mejores augurios los que transmite el
pueblo, con sus blasones y piedras, testigos de la vieja historia de la
Provenza. La fraternidad de la lona vuelve a reinar durante la noche y
deja notar sus benefactores influjos en el grupo.
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Llegando a Chateau Ville Vielle y su impresionante enclave |
CHATEAU VILLE VIEILLE
Segundo
campamento surge a la sombra de un viejo castillo, que se situaría en
el ángulo de un gigantesco boomerang. En un extremo El Izoard espera.
El Agnel en el otro.
El Izoard es esencia de Tour. El Izoard
representa como pocos otros cols la leyenda: Bobet, Coppi,
Bartali,Anquetil, Indurain,..No hay mejor bautizo alpino y las nuevas
incorporaciones, Petrosian y Fontaine, la savia nueva que ha fortalecido
al club, conocedores de ello, se prestan entusiastas.
La
actividad no cesa. “De bonne matinée” se ataca la ruta imposible, el col
de Agnel ¡Qué difícil es acceder a Italia! El ICC pone pie en la patria
de Garibaldi y ya desciende en busca de nuevas alturas, las del col
Vars. Más de treinta veces ha pasado el Tour por sus interminables
cuestas. La Francia feliz de las estaciones de esquí sonríe bañada por
el sol del verano y muestra su mejor cara.
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Malaño y Bernard atraviesan la Casse Desérte
camino de la cima del Izoar |
BARCELONNETTE
La
coqueta ciudad alpina cuanta con un hermoso camping regentado por una
francesa menuda, competente y simpática donde las haya ¡Vive la France!
Los vientos, las colchonetas, los tensores, ya son rutina. También las
comidas o las cenas alrededor de la vieja mesa verde. Promesas de
Malaño de ofrecer ordenada noticia de los viajes del club. El ICC está
en su salsa: montañas coronadas de blanco, grandes y afamados puertos,
largas conversaciones de ciclismo, recuerdos de pasados viajes,
sincronía, apoyo y colaboración entre los corredores, dosis racheadas y
frecuentes de ironía y humor,…
El col de la Cayolle altera el
paisaje, encajona a los ciclistas, muestra los desfiladeros y las
cascadas, los puentes y los cortados. Se reitera una observación: hay
mujeres ciclistas en las rutas ¿Se habrá superado otro prejuicio? Mucho
mejor.
CUNEO
Italia espera. Nada se ajusta mejor a
los deseos del club que entrar en un país y salir por otro. La Bonette
es el primer escollo ¡Y qué escollo! Para el chauvinismo francés es un
motivo más presunción: ¡Et nous avons la route la plus haute de l’
Europa! ¡Voila!
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El grupo completo en la cumbre de La Bonnette (2740 m.) |
Y allí van todos; no solo los ciclistas. Una
marabunta de coches e inquietantes motos infestan el largo ascenso.
Fontaine se desespera. No está acostumbrado al bramido de los motores
japoneses enrabietados . Maldice y despotrica. Petrosian, que en su
condición de escalador ya le ha cogido el gusto a las subidas, se mueve
como pez en el agua. Aparece el sombrerete piramidal y redondeado (el
bonete). Estamos sobre los 2700metros.
Pero la puerta de Italia
está bien cerrada. La custodia una barrera imponente de montañas que
ofrece un intricado portillón para entrar: el col dela Lombarda.
A
las tres de la tarde el sol cae a plomo sobre la espalda de los
corredores. La pendiente, siempre rondando el 8%, no cede. Duelen las
plantas de los pies por la presión y el calor. Se busca la herradura de
las curvas,donde la pendiente baja, como sucede en Alpe d´Huez. En Isola
2000 algunos corredores se meten bajo el chorro de agua fría que baja
de la cumbre. Se corona al fin. El descenso es vertiginoso. La bruma
impide ver la profundidad del valle. Duelen las manos de tanto tensar
los frenos, los hombros y la espalda de la tensión continuada.
El
Piamonte acoge a los ciclistas tras el larguísimo y doloroso descenso
por una carretera rota y bacheada. Cuneo ofrece una avenida regia y
señorial que termina en una amplia plaza. En la primera se suceden las
pizzeríasy trattorias: sí, estamos en Italia.
AVIGNON
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Posando ante el famoso Pont D'Avignon |
La
tradición indica que la ciudad de los papas es un buen lugar para
rendir viaje. Algo mágico y esotérico se alberga en sus vetustas
piedras. Nunca decepciona.
El Ródano (nacido de un glaciar cerca
de Andermatt) pasea su señorial porte muy cerca de las murallas,
orgulloso de su largo periplo buscando el mar .El ICC lo identifica como
su río y sus corredores se reconfortan con la visión de sus verdosas
aguas.
Buey francés y salmón regados con vino “Cotês du Ventoux”.
Brindis frente al teatro. Molière y Cornaille, eclipsados por el
refulgente tiovivo de anticuario que sigue deslumbrando a los niños,
custodian la plaza.
Objetivos alcanzados. El rejuvenecido Kia y su
fiel escudero y seguidor, con permiso de los frecuentes “bouchones” de
las autopistas galas, se disponen a desandar el camino de vuelta a
casa. El ICC ha escrito otra página brillante en su ya larga trayectoria
ciclista.
Cuneo, Italia. 4 de agosto de 2013.
Philipe Camus