domingo, 12 de julio de 2015

LA SALIDA DE CASILLAS




Los porteros saben que no pueden salir de su área. Casillas debió aprenderlo cuando vistió por vez primera con nueve años la camiseta madridista. Desde entonces, al igual que los guardametas clásicos, ha trazado, arrastrando sus botas, una linea divisoria y perpendicular al centro de su portería que se prolongaba hasta casi el punto de penalti para no perder la orientación cuando la jugada le obligaba a salir más allá de su zona bajo palos. Iker había dibujado un área imaginaria que partía de Móstoles, pasaba por Chamartín y se cerraba en Corral de Almaguer envolviendo todo un universo de salidas universales por las principales ciudades futbolísticas del mundo y consiguiendo un palmarés difícilmente igualable.

Pero al igual que otros ilustres del madridismo ha chocado con la decadencia y con un presidente despótico y no exento de vanidad. Lo que haya sucedido realmente en sus relaciones no lo conoceremos fidedignamente puede que nunca. Al igual que no conocimos lo que sucedió con Don Alfredo cuando se enfrentó a Don Santiago y se marchó al R.C. D. Español de Barcelona a finalizar, con más pena que gloria, su insigne carrera futbolística como la figura más valorada del Real Madrid en su historia. Hasta tal punto llegó el desencuentro con el legendario mandatario que borró de la barca de Santa Pola aquel "Saeta Rubia" que había rotulado en su honor.

Y qué decir de Raúl, la tercera pieza de madridistas de leyenda, de los que han marcado época por su espíritu especialmente vinculado a la institución. Tampoco su salida fue apacible y deseada. Se buscó la vida en equipos secundarios para apaciguar su indomable deseo ganador, sus ganas de seguir en la brecha, sus ingresos, su afán competitivo... pero sabiendo que sus días en su Real Madrid habían tocado a su fin.

Por tanto, Iker, sea cual sea el oscuro entramado que se ha tejido estos últimos años, no te importe. Te irás como se fueron tus antecesores más grandes. Sabiendo que lo has sido todo en esa tu casa del Paseo de la Castellana, pero que ni el tiempo ni los intereses mercantiles perdonan a nadie. Y menos a quien ha sido la encarnación del triunfo de la humildad, sin estridencias, sin declaraciones desmedidas, sin tatuajes, sin la imagen hortera que lucen muchos de tus colegas para significarse. Un chico normal y sencillo que ha volado bajo los palos con alas de eternidad futbolística.








ANDORRA 2015



JUEVES 2 DE JULIO DE 2015

Abochornaba la calima africana el ambiente manchego cuando los ciclistas alcazareños del I.C.C. aguardaron de forma inusitada la llegada del resto de expedicionarios en la explanada de un centro comercial del Tomelloso.

El Citroën Xantia de Bernard,  unido al habitual carrito portabultos de Martinelli, condujo a los cuatro componentes de la salida hacia su primer destino en Andorra. La ruta transcurrió básicamente por la A – 7 dirección Valencia y Barcelona hasta tomar el desvío de Reus.

La primera instantánea se tomó en la parada en Siete Aguas para tomar un café. Malaño se arrancó con unas notas del Huésped del Sevillano. Era el augurio de que su grave tono gutural se mantendría activo.
 
Los cuatro componentes del Club en la parada en Siete Aguas (Valencia)



A las 19 horas la expedición llegó al Camping Valira dentro de Andorra La Vella. Su ubicación es inmejorable por su cercanía al centro de la población. Los servicios y otros componentes del mismo eran más que satisfactorios para las necesidades de los ciclistas.

Petrosian volvió a olvidar el avituallamiento y recurrió al pan y la butifarra catalanes para salvar el momento. Los pistachos de Fontaine ofrecieron la nota caprichosa a la austeridad del menú. El paseo nocturno por las calles del principado fue la actividad más destacada de la jornada,  con la comprobación de lo veloz del tráfico de coches y la fuerza de bajada del río que atraviesa la ciudad.

La jornada se completó con una copa escasamente alcohólica en la terraza del camping que estaba concurrido de jóvenes degustando asados y caracoles.  Bernard amenizó la tertulia con algunos relatos costumbristas de manchegos díscolos.

VIERNES 3 DE JULIO DE 2015

“Lo primero y principal: oír misa y almorzar y si corre prisa, almorzar antes de oír misa”.

Amaneció en el camping para dar comienzo la primera jornada propiamente ciclista. Los vetustos enseres del I.C.C. siguen cumpliendo su misión y los hidratos envasados en celofán bajo la marca Hacendado cubren las necesidades calóricas para el inicio de la jornada.

Pedaleando hacia Ordino-Arcalís

La salida desde el camping en dirección a Ordino se presentaba complicada por la referida complejidad del tráfico andorrano. Un carril bici facilitó algún margen de seguridad en detrimento de la fluidez.  Pasamos por La Massana para llegar a Ordino y Pal antes de iniciar la primera subida exigente de la salida, el Puerto de Cabús, uno de los más bellos de la zona en palabras de dos ciclistas que adelantaron a nuestro grupo. Ciertamente la cima es un lugar con encanto especial. Después, retorno por la carretera en busca de Arcalís tras dejar El Serrat y al río Valira que nos acompañó durante gran parte del trayecto ofreciendo un paisaje espectacular.

Antes de la llegada nos encontramos con un impresionante aro metálico, cercano a la cima, que simboliza la perfección y la eternidad como emblemas de quienes buscan realizarse surcando estos parajes.

Aro gigante alusivo a la eternidad


De regreso por La Massana nos detenemos en el Racó de la Fina para avituallarnos y tomar unas cervezas, al tiempo que Bernard sufre el primer contratiempo en su bici al detectar un sospechoso ruido en las bajadas, de compleja localización y consecuencias.

Tras atravesar casi por completo nuevamente la ciudad, llegamos a la tienda de Intersport, por recomendación de otros comerciantes del gremio ciclista, para intentar buscar remedio. Los técnicos están afamados por su pericia y el encargado es un hombre atento y competente. Sin embargo, pese a los cuidados efectuados, el problema no desaparecerá.

La segunda cena en el camping pone de manifiesto la carga de la jornada y a pesar de tomar nuevamente un respiro en la terraza, los ciclistas añoran el descanso antes de emprender la próxima y dura jornada.


DATOS TÉCNICOS

TIEMPO DE PEDALEO: 6 H 18’ 56’’
KILÓMETROS RECORRIDOS: 95
VELOCIDAD MEDIA: 15 K/H
VELOCIDAD MÁXIMA: 64 K/H
CALORÍAS CONSUMIDAS: 1721

Estación de Ordino-Arcalís





SABADO 4 DE JULIO DE 2015

“Hoy es sábado y no quiero dormir en la quintería porque rondan los gañanes y yo me muero de envidia”

Con esta conocida estrofa zarzuelera arrancó Bernard la mañana que se presumía dura y completa. El coche nos acompañaría forzosamente como vehículo de apoyo al tener que desplazar  el campamento sin posibilidades de retorno. Los conductores nos relevaríamos cada 20 kms.

Siguiendo el curso del río Valira y dejando atrás poblaciones como Soldeu acometimos la subida al Port de Envalira. Se trata de un puerto muy largo pero con rampas no demasiado exigentes.

Una larga bajada nos llevó hasta territorio francés y tras pasar por Ax – Les – Thermes, llegamos a Les Cabannes en cuya extensa plaza se respira Tour. Allí se inicia el ascenso a Plateau de Beille, el punto más exigente de la jornada y uno de los platos fuertes de toda la expedición.

Explanada en la cima de Plateau de Beille

La rampa de inicio es el aviso contundente de que no habrá tregua. Son 16 kms. de continuo ascenso sin apenas descanso y con porcentajes de desnivel que bajan poco del 10 %. No en vano el Tour 2015 tiene prevista allí su llegada el día 16 de julio.

En torno a las 17 horas habíamos alcanzado el reto de la subida y nos habíamos fotografiado ante su placa indicativa. La bajada siempre es tan arriesgada como dura la subida, por lo que la tensión no desaparece. Al final, nuevamente en la plaza de Les Cabannes repusimos fuerzas y subimos las bicis al coche para regresar al camping y poner rumbo hacia Saint Girons, próximo destino de partida.

Con ciclistas italianos en Plateau de Beille


Acomodados en el Camping Le Parc des Palètès de St. Girons, renovadas las energías tras la cena de campaña, salimos a recorrer la ciudad, con su enorme y veloz río, sus arboledas frondosas y su extraña torre con relojes en sus distintas caras. Un pastis nos alegró la velada mientras descansábamos en un céntrico y animado café, rodeados de jóvenes y presenciando con cierta desidia la final de la Copa de América de fútbol.


 DATOS TÉCNICOS

TIEMPO DE PEDALEO: 5 h 16’ 28’’
KILÓMETROS RECORRIDOS: 90
VELOCIDAD MEDIA: 17 k/h
VELOCIDAD MÁXIMA: 62 k/h
CALORÍAS CONSUMIDAS: 1898




DOMINGO 5 DE JULIO DE 2015

“La guantá del gitano, que ni sobró cara ni faltó mano”


Así nos sentíamos los miembros del Club cuando amanecimos en el Camping de Saint Girons, como si hubiéramos recibido la guantá del gitano. La jornada anterior había dejado huella en nuestras fuerzas y vendría bien una ruta con posibilidades de recuperación.

Fontaine en Aulus Les Bains

En la misma carretera del camping iniciamos la salida en dirección a Lacourt y posteriormente hasta Oust y Aulus Les Bains donde se inicia el ascenso al Col de Latrape. Desde el inicio la ruta sigue el curso del río Garbet, que al principio transcurre tranquilo y, a medida que se avanza en sentido contrario, se va acelerando en su discurrir y aumentando sus saltos y cascadas entre piedras, mientras se recorre el profundo valle con su mismo nombre.

El Col de Latrape fue un homenaje placentero para los ciclistas en comparación con los restantes de toda la salida. Sus 5 kms de rampas que no superaban el 6 % suponían un respiro deseable que nos recordó el Robledillo de nuestra región salvando todas sus diferencias.

Tras la bajada llegamos al cruce caminos en Ustou donde, en el marco de un rincón pleno de encanto, con doble terraza hacia el río y un servicio atento y amable tomamos unos cafés mientras reponíamos fuerzas antes de acometer una nueva subida que, por imprevista y poco conocida resultó el escollo más duro de la jornada.

Reponiendo energías en Ustou

Se trataba del Col de Catchaudégue, según las referencias cartográficas, pero que no vimos reflejado en ningún cartel o indicador físico durante la ruta. Más bien todo lo contrario, el camino se fue estrechando e inclinándose progresivamente hasta convertirse en un verdadero sendero asfaltado, con paso por fincas rurales y coincidencias con una prueba de VTT, es decir de bici de montaña, que trancurría por esos lares.

Al final, algunas de sus rampas fueron de lo más duro del recorrido general y las salvamos con el estímulo de que el final de etapa estaba cerca y de que la localidad de Alos nos aguardaba según nos informaban carteles rústicos que aparecían en cruces y fincas agrícolas.

Después de un descenso intenso llegamos al mismo cruce con la carretera por la que iniciamos el recorrido al inicio de la jornada y que nos ponía a escasos kilómetros del camping, aunque entramos por una de las desviaciones que accedían igualmente a la población por la parte más alejada del mismo.

Desmontado nuevamente el campamento, pusimos rumbo a Bagnères de Luchon que sería la última sede de acampada en los días finales de la expedición. Tras un viaje por la Francia profunda de la mano del Tomton llegamos a la indicada localidad y nos alojamos en el Camping Chantecler, a escasa distancia del centro y recibidos por una encargada que se dejaba hacer trenzas afros por una peluquera negra y joven que nos recibió con una simpática sonrisa.

Camping en Bagnères de Luchon

El camping respondía a todos los requisitos deseables: vegetación, tranquilidad, paso del río, servicios limpios y cómodos, etc. Y la ciudad cercana, paso del Tour en numerosas ediciones, ofrece unos parques de árboles exóticos y gigantescos, unos balnearios de extensa tradición y un ambiente céntrico tranquilo pero con suficientes alicientes como para disfrutar de sus ofertas gastronómicas y comerciales.


DATOS TÉCNICOS

TIEMPO DE PEDALEO: 4 h 01’ 37’’
KILÓMETROS RECORRIDOS: 77
VELOCIDAD MEDIA: 19 k/h
VELOCIDAD MÁXIMA: 58 k/h
CALORÍAS CONSUMIDAS: 1228


LUNES 6 DE JULIO DE 2015


“SI AL ANDAR SE CONTONEA Y AL MIRAR LOS OJOS MECE, YO NO DIGO  QUE LO SEA … PERO A MÍ ME LO PARECE”.


Despertamos pronto en el camping Chantecler de Bagneres de Luchon para iniciar la última y previsiblemente más dura de las jornadas ciclistas. El calor se fue instalando como amenaza ya desde las primeras horas del día.

Salida en llano durante los primeros cuarenta kilómetros hasta alcanzar la localidad de Mauléon-Barousse, no sin antes atravesar numerosas pequeñas localidades y cruces que  nos obligaron a consultar el mapa repetidamente. También nos cruzamos con algunos ciclistas que saludan respetuosamente con una leva inclinación de cabeza emitiendo un: Bonjour!!! a diferencia de los tomelloseros que alzan la cabeza y sueltan un alarido: ¡¡Ehhhhhh!!!

Fontaine antes de iniciar el ascenso a Balès


En Mauléon paramos para preparar el avituallamiento con pan francés, que resultó un fiasco por su correosa dureza, pese a ser del día. Encantador paisaje con el río, la fuente de aguas cristalinas y la paz de los campesinos que departían amigables en alguna de sus calles.

Iniciamos el ascenso al Port de Balès, bajo una pancarta que rezaba: 19 kms de Bonheur!, cuya dureza no comenzó sino a partir del kilómetro nueve cuando sus rampas se fueron inclinando hasta alcanzar cotas que superaron el 15 % en algunos momentos. La llegada a la cima supuso un respiro dado el clima caluroso que añadía más exigencia al esfuerzo.

Ante la pancarta de inicio al Port de Balès


El descenso hasta la población de Bourg D’Oeil fue complicado por la abundante gravilla suelta en la calzada a consecuencia de obras de reparación de la misma y la excesiva inclinación descendente de la bajada que obligó a frenar con permanente tensión.

Alcanzado el objetivo, hicimos un descanso para reponer fuerzas mediante el referido  pan, al que sumamos la butifarra que nos quedó de la noche andorrana. En la ladera de la carretera, al lado de una fuente de espléndida agua del deshielo y la sombra de la montaña formamos un escenario idílico para el recuerdo.

La crucial decisión vendría a continuación. El cruce siguiente era el punto de partida hacia la cima del Peyresurde. Otros 11 kms de ascenso brutales a las 14:30 de la tarde y con casi 35 grados en el ambiente. Petrosian dejó clara su opción: él subiría. Fontaine también la suya: continuaría hasta el camping. Bernard y Malaño quisieron acompañar al primero y decidieron subir también.

Fue un momento crítico pero resuelto satisfactoriamente. No hubo tensión ni presiones. Triunfaron la libertad  y la responsabilidad de cada cual. Al final uno y otros se reencontraron en el camping cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde.

Cima del Port de Balès


Pero como no hay dos sin tres, Petrosian anunció al regreso que estaba dispuesto  a acometer la subida a Superbagneres en esa misma jornada.  Eran otros 11 kms. de rampas gigantescas sumadas a las ya acumuladas. No dábamos crédito a su intención pero respetamos igualmente su decisión. Calculamos que, si todo se le daba bien, a las 20:30 horas estaría de regreso.

El resto nos desplazamos al centro de Bagneres de Luchon  a preparar la cena final celebratoria de la salida internacional. Recorrimos los restaurantes en el ya clásico casting selectivo y finalmente optamos por una pizzería que ofrecía el mejor menú acorde con nuestras pretensiones. No nos defraudó. Al final  y tras unos desajustes de localización de los móviles, apareció Petrosian para incorporarse al grupo y despejar incertidumbres.

La cena resultó estupenda. Repusimos energía, elevamos el estado de ánimo y la joven camarera francesa vestida de rojo nos obsequió con esa dulzura de trato que, según Malaño, traen sus compatriotas de serie o de fábrica en su dotación genética.



DATOS TÉCNICOS DE FONTAINE

TIEMPO DE PEDALEO: 4 h 26’ 37’’
KILÓMETROS RECORRIDOS: 73
VELOCIDAD MEDIA: 17 k/h
VELOCIDAD MÁXIMA: 54 k/h
CALORÍAS CONSUMIDAS: 1178


DATOS TÉCNICOS DE PETROSIAN

TIEMPO DE PEDALEO: 6 h 41’ 37’’
KILÓMETROS RECORRIDOS: 129
VELOCIDAD MEDIA: 15 k/h
VELOCIDAD MÁXIMA: 71k/h



MARTES 7 DE JULIO DE 2015

Regreso de la expedición hacia España por el Port del Portillon a través del paso por el túnel de Vielha hasta alcanzar tierras aragonesas, donde pudimos apreciar las altísimas temperaturas que asolaban nuestro país.

Paramos en Zuera (Zaragoza) a la sombra de unos árboles en las inmediaciones de su polideportivo y comimos en el restaurante Los Tres Caminos que respondió a los gustos de los interesados pues, además del clima físico con el agradecido aire acondicionado, el menú de diez euros fue completo y de calidad.


A las 21 horas el I.C.C. llegaba a repostar gasoil en la zona industrial de Alcázar y dejaba en la misma a los miembros alcazareños del Club. Los otros continuaron ruta hacia sus respectivas localidades dando fin a otra nueva y exitosa experiencia ciclista.




domingo, 28 de junio de 2015

EL CALOR Y EL MITO DE LOS POCEROS MARCARON EL RECORRIDO

Todo el grupo uniformado con el I.C.C. antes de salir en Manzanares

Se reunió de nuevo el I.C.C. en un previo a su salida internacional por los Pirineos. Los atractivos eran varios. Por un lado, Renard vería cumplido uno de sus anhelos de ver rodar uniformado a un pelotón ciclista de ocho corredores, que haría las delicias de cualquier dirigente desde Andermatt.

Por otra parte, por fin, uno de los míticos "Poceros", Toni, se sumaba, entre otros, a la salida para darse a conocer entre los alcazareños que no habían rodado a su lado. Lo cierto es que la jornada se presentó calurosa en exceso y tras un fulgurante comienzo después de los saludos previos de cortesía, en las primeras rampas de Siles ya quedó patente que no habría guerra por imponer ritmos ni condiciones.

El grupo de alcazareños con el nuevo uniforme del I.C.C.


El paso por Moral simplemente confirmó lo atractivo de la ruta en cualquier estación. Después de un avituallamiento apresurado y sin bajarse de la bici, las circunstancias obligaron a realizar una parada nuevamente en Moral a falta de los últimos 25 kms. Allí sí aparecieron la inclinación fácil a la cerveza y la camaradería. El domingo era protagonizado por varias cuadrillas de ciclistas en la Plaza principal.

Reponiendo energías en la Plaza de Moral de Calatrava


Tras una llegada a Manzanares no exenta de dificultades  por el aumento del calor y la falta de "combustible" en el depósito del mítico ciclista, el grupo finalizó la jornada en un lugar de referencia, conocido como Viri, Viri Viri... en alusión a los orígenes pastoriles de los propietarios que, con una  onomatopeya similar, acarreaban sus ganados y con la que se ganaron su gentilicio familiar para las siguientes generaciones.

Lo positivo es salir indemnes en jornadas en las que la salud puede estar seriamente amenazada por la climatología y que el grupo ganó cohesión entre sus componentes como para desear compartir nueva cita teniendo como anfitrión al propio "Pocero" Toni, quizá como desagravio o simplemente como gesto de agradecida complicidad con el grupo. Todo se andará... en bici.

sábado, 20 de junio de 2015

EL I.C.C. RENUEVA SU UNIFORME


Fontaine con el nuevo uniforme del I.C.C.

Con el inicio de la temporada veraniega y la inminente salida internacional de este año, el International Cycling Club ha renovado su vestuario adaptándose a los nuevos tejidos y a un colorido variado en el que el blanco predomina como fondo pero se combina acertadamente con los rojos de las letras y los azules y amarillos de los emblemas que adornan su iconografía, además del negro como base de contraste general. Por un lado, el Toro de Uri, símbolo del cantón suizo del mismo nombre y sede oficial del Club desde que pasó por ese enclave geográfico. Resumidamente se puede decir que en ese territorio se fraguó la famosa leyenda sobre Guillermo Tell.

Por otro lado, este nuevo uniforme ha incorporado el escudo de Route 66 en homenaje a la célebre carretera que atraviesa en los Estados Unidos de América la unión entre Los Ángeles y Santa Mónica. La Ruta 66 fue el principal itinerario de los emigrantes que iban al oeste, especialmente durante las tormentas de polvo de los años 30, y sostuvo la economía de las zonas que la carretera atravesaba. 

En cualquier caso, para los integrantes del I.C.C. es un nuevo aliciente para mejorar la imagen colectiva y ofrecer la prestancia que, en sus diversos desplazamientos, tanto por tierras españolas como por algunos de los países europeos que suelen frecuentar, aporta la uniformidad del grupo. Este año, tendrán oportunidad de lucirlo en la prevista salida a los Pirineos andorranos y franceses en cuyas cimas intentarán escribir nuevas páginas de retos de superación a golpe de pedal. Ordino-Arcalis, Superbagneres, Plateau de Bielle,... entre otros, les aguardan.

domingo, 14 de junio de 2015

POR LA SIERRA DE MADRID

Ante el castillo en Manzanares El Real

El pasado viernes 11 de junio llevé a cabo una de las salidas más satisfactorias de esta temporada. Salí junto a mi hijo Héctor a realizar una ruta por las inmediaciones de la sierra madrileña. Partiendo del carril bici que se inicia en Fuencarral, y que nosotros tomamos en Valdelatas, hasta volver por el mismo después de hacer un bucle que tuvo como principales puntos de referencia las localidades de Miraflores de la Sierra, Soto del Real y Manzanares El Real, al pie de cuyo castillo fui fotografiado por Héctor en una preciosa instantánea para la posteridad. Fueron cien kms. justos y espléndidos.

Héctor y Justo en Miraflores

Lo primero que me llamó la atención fue el dominio de Héctor sobre el trazado de la vía, hasta el punto de advertirme de las zonas de baches, de las curvas con más peligro y hasta de la inclinación aproximada de los repechos a los que teníamos que hacer frente. Así durante todo el recorrido, pese a que el carril lo abandonamos en Colmenar Viejo para continuar por Guadalix de la Sierra por el Alto de San Pedro para llegar hasta Miraflores de la Sierra en donde fuimos amablemente atendidos por el dueño del bar de la Plaza que prepara una excelente tortilla de patatas.

El día estaba nublado y fresco, casi al límite con el frío y eso lo notamos en los siguientes kilómetros de bajada hasta Soto del Real. Allí recuperamos el llano y la carretera incrementó el tráfico, incluyendo a algún que otro irresponsable que giró bruscamente ignorando a los ciclistas y poniéndonos en peligro. La llegada hasta Manzanares el Real puso de manifiesto los mejores atractivos turísticos de la zona. La pedriza, que es un espectacular entorno de roca redondeada con abundante vegetación. El Embalse de Santillana, que casi rodea al pie de la población y permite unas fantásticas vistas con el agua de fondo y, finalmente, el Castillo de los Mendoza, cuya exquisita conservación llama la atención a cualquiera que lo contemple.
Castillo en Manzanares El Real

Sin apenas saborear estos alicientes por temor a enfriarnos, reemprendimos el pedaleo para volver hasta Soto del Real nuevamente y allí tomar de nuevo el carril bici para retornar por el mismo al punto de partida aunque ahora siguiendo un tramo antes inédito. Lo cierto es que la experiencia de un carril bici de estas características me llamó mucho la atención positivamente. Poder circunvalar Madrid protegidos del intenso tráfico automovilístico, que en ocasiones deja a los ciclistas entre dos vías de automóviles en diferentes sentidos, es una gozada como desafío.

En el carril-bici junto a la autovía

También el poder circular en paralelo dejando libre la mitad del carril da idea de la amplitud y buen diseño del mismo, pese a que, como todo, es mejorable en algunos aspectos. Pero, entre la novedad del recorrido, los alicientes del paisaje y los numerosos ciclistas con los que nos encontramos a lo largo de la ruta, aún siendo día laborable, hacen que el impacto fuera mucho mayor.


El remate de la jornada lo puso la necesidad de cambiar las ruedas al haber tenido problemas mecánicos con los radios y las llantas de mi bicicleta. Nada mejor que tener a alguien cercano, como Fran Aguilar, que precisamente fue el valedor de la compra de la Ridley en Murcia al entonces equipo Contempolis Ampo, para conocer su actual faceta de profesional de Mérida Bikes Castellana en plena calle Capitán Haya y valorar su pericia y sus conocimientos en labores tanto mecánicas como comerciales, al lado de Marta y Arturo.

Fran Aguilar en plena tarea


Al final volví no solo con la satisfacción de la buena jornada ciclista vivida sino como un niño con zapatos nuevos, pues las ruedas son precisamente el calzado de una bicicleta y estrenarlas no deja de ser una ocasión para lucirlas y celebrarlo, además de circular con mejor rodaje.







martes, 9 de junio de 2015

POR LA VERA Y MONFRAGÜE


Siguiendo con el calendario de rutas preestablecidas, los integrantes del ICC y sus parejas, recorrimos el pasado fin de semana, en dos etapas,  la comarca de La Vera y el Parque Natural de Monfragüe en Cáceres.

LA VERA
Paisaje desde el Hostal Fogón de Gredos en Guisando

Después de una jornada previa la tarde anterior con viaje hasta  Arenas de San Pedro y Guisando en plena Sierra de Gredos, el ICC se dispuso el sábado 6 de junio a recorrer la comarca de La Vera a golpe de pedal.

En la churrería de Candeleda se concentró el grupo para acumular energías antes de emprender la dura y calurosa etapa. Fue gracioso el comentario de un señor mayor que reposaba a la sombra acompañando a un vendedor ambulante de cerezas del Jerte:

En la churrería de Candeleda
- Pero esto que hacen ustedes en bicicleta no es por ganar nada. Esto lo hacen para durar más ¿no?...

Curiosa reflexión de un casi nonagenario ante el reto que imagina que otros van a acometer. No le faltaba razón. Los logros a estas alturas son únicamente de autoestima y de mejora de la condición física pese a que en algunos momentos parezca justo lo contrario.

Recorrer La Vera es todo un gozo para los sentidos y aunque la época y el clima del momento no es el ideal, conserva siempre ese aspecto de gran vergel que le otorga frondosidad y encanto. Una sucesión de higueras, fresnos, eucaliptos, encinas, robles y numerosos cultivos de regadío jalonan el recorrido. 

Setos ciclistas en Losar de la Vera
Pero claro, no todo en estas salidas es contemplación del paisaje. El grupo de ciclistas rodó rápido, con relevos para protegerse y con deseo de completar la etapa con solvencia. Eran casi cien kms. los que se avecinaban. Fontaine pinchó a los tres kms. de la salida. Después del cambio de cámara ya no hubo más incidentes mecánicos. Sólo el paso por los distintos pueblos de la zona, cada uno con sus peculiares características y tradiciones, desde el Peropalo a los Empalaos, desde el Parador de Jarandilla hasta los setos esculturales de Losar, sin omitir las 46 gargantas que el río forma al paso de la carretera, conforman un recorrido único e inolvidable.

La llegada, con el calor ya haciendo mella en la resistencia de los ciclistas, se adelantó sobre el kilometraje previsto dado que un cruce facilitaba el acceso a Malpartida sin tener que llegar a Plasencia. Aunque tarde, la amabilidad del Hotel Cañada Real permitió al grupo poder comer antes de descansar en las habitaciones. 
Pedaleando entre dehesas

La tarde fue un transcurrir turístico por los numerosos rincones que Plasencia ofrece a sus visitantes. La visita a la Catedral, al Parador de Turismo, con boda de por medio, contemplando los ridículos vestidos de las mujeres en estas ceremonias, según palabras de Bernard, sumados a la guiada contemplación de la Iglesia de San Nicolás, con un absorbente cicerone que no dejó resquicio a los allí congregados, disponiendo en todo momento los pasos, las miradas, las fotos, los relatos... sin opción a réplica.

Visita a la Iglesia de San Nicolás


El colofón llegó al caer la tarde cuando nos dispusimos a contemplar, en el marco de una terraza en la plaza principal,  lo que fue un nuevo título para el Barça en una final sin pena ni gloria que nos dio pié a conocer el cariño que se le profesa a la entidad blaugrana en otras latitudes hispánicas. En directo, sin manipulaciones mediáticas. Una cena cena sobria cerró la velada en un tradicional local.



DATOS TÉCNICOS

TIEMPO: 3 h 40' 44''
DISTANCIA: 88,5 kms.
VELOCIDAD MEDIA: 24 km/h
CALORÍAS: 2486


MONFRAGÜE

Con la experiencia de la dureza del calor del día anterior, los ciclistas nos esforzamos en salir cuanto antes en esta segunda etapa. El reto consistía en  atravesar el Parque Natural de Monfragüe, auténtica reserva de flora y fauna de gran riqueza en esta región extremeña. Superados los iniciales cruces de carreteras y enfilada la que da paso al Parque, nos adentramos en una de las zonas más bellas bañadas por el embalse que forma el río Tiétar. La Sierra de Serrejón y la localidad del mismo nombre sirven de decorado a una de las caras del recorrido. 
Embalse de Tiétar-Torrejón

Hermosa página de ciclismo la vivida en esas horas intermedias, en las que a la buena temperatura se sumó un paisaje idílico de dehesas, una carretera en perfecto estado y sin tráfico y un trazado que permitía rodar con relevos constantes pero manteniendo un ritmo asequible a todos los componentes del grupo.

Únicamente la llegada hasta Almaraz y su entorno marcado por la presencia de la colosal central nuclear produjo un desajuste en la ruta prevista y obligó al grupo de ciclistas a renunciar al punto de llegada en Navalmoral de la Mata. 

No hay mal que por bien no venga, pues en Almaraz encontramos la piscina municipal que nos sirvió para darnos la reconfortante ducha en los vestuarios y probar el menú del día, acorde con las expectativas del ICC, en un ambiente refrigerado sobre el agobiante calor exterior y con el indeseable ruido ambiental que casi siempre preside estas espontáneas citas culinarias en los locales de nuestro país.
Atravesando Monfragüe

El viaje de regreso se hizo sin novedades y todos los componentes del Club Internacional esperan ya la gran cita de este próximo verano, que ha quedado convocada recientemente, y cuyo destino serán los Pirineos andorranos y algunos de sus míticos puertos ciclistas tales como Ordino-Arcalis, St. Girons, Plateau de Bielle y Superbagneres, entre otros. Allí nos veremos si todo se cumple como esperamos.


DATOS TÉCNICOS

TIEMPO: 3 h 23' 46''
DISTANCIA: 77,6 kms.
VELOCIDAD MEDIA: 23 km/h.
CALORÍAS: 1443