El fútbol prácticamente desde sus orígenes ha venido siendo un deporte pasional. Es difícil conseguir una afición que presencie los encuentros sin decantarse por ninguno de los contendientes y sin volcar sus emociones en favor de alguno de ellos..
Así ocurrió anoche en el histórico partido que disputó el Emers Sporting de Alcázar frente al Málaga C.F. de Primera División, donde las fuerzas desde el inicio estaban claramente diferenciadas. El club alcazareño salió con todas sus energías a tratar de contener a un equipo superior que se limitaba a estar bien situado en el campo y a madurar una jugada de peligro que no llegó afortunadamente pronto.
Esto ha sido así, siempre que se han enfrentado equipos de estas características. Solo los pequeños detalles marcan las diferencias y uno de ellos es la velocidad de juego por parte del equipo superior. Al Málaga le costó alcanzar el primer gol que le diera la tranquilidad para seguir elaborando y buscando nuevas oportunidades, pero lo consiguió. La grada no dejó de animar al equipo al grito de: “si se puede…” y otros tópicos similares tomados de aficiones cercanas para concederle ánimos del todo necesarios para intentar la proeza.
El ambiente del campo fue uno de los alicientes motivadores tanto para el resto de los aficionados como para los propios jugadores y organizadores del club. Se pusieron gradas supletorias, se renovó la iluminación, descuidada durante más de 20 años, y se numeraron de algún modo los accesos y la pintura de las gradas para poder sentar a los numerosos abonados y espectadores ocasionales que no querían perderse el evento.
Se desplegó incluso un enorme mosaico con cartulinas rojas, al modo como se hace en los grandes partidos europeos, con el fin de que la emotividad subiera enteros desde el principio. Algunos cercanos a nuestro lugar tuvieron que donar dichas cartulinas para tapar los vertidos de agua que niños inconscientes poco controlados por sus padres derramaron en un gesto de incivismo lamentable.
Uno de los jugadores más incisivos del Málaga de apellido Haitam logró no solamente crear peligro futbolístico por su banda izquierda, sino que también consiguió encrespar los ánimos de la afición local que se situaba en esa esquina y que mantenía el apoyo musical y el coro de cánticos como una de las bazas para los locales. La provocación llegó hasta el extremo de que se desplegó un pequeño batallón de antidisturbios locales, cuya existencia casi todos desconocíamos y eso que estos últimos días sus colegas han tenido las porras calientes en numerosas manifestaciones callejeras. Fue uno de los detalles anecdóticos del partido.
Dos errores del defensa alcazareño Avilés dieron la ventaja al Málaga, que logró hacerla definitiva gracias a su goleador Chupe que anotó el penalti y otro tanto, mientras que los alcazareños, con un jugador menos por la violenta entrada de ese mismo futbolista, no pudieron aguantar el desgaste del esfuerzo durante todo el partido con un hombre menos.
En los dos siguientes enlaces se pueden ver crónicas de periódicos que recogen el acontecimiento dentro de sus páginas.
https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/el-sporting-alcazar-cae-con-dignidad-ante-el-malaga-en-la-copa/
https://as.com/futbol/primera/la-amarga-noche-de-haitam-y-el-interesante-estreno-de-juani-f202610-n/
No hay comentarios:
Publicar un comentario