miércoles, 24 de diciembre de 2008
domingo, 14 de diciembre de 2008
LECCIÓN DE DIGNIDAD

Que era difícil que el Real ganase en Barcelona, lo sospechábamos hasta los más forofos madridistas, pero que el Barça tuviera tantas dificultades para lograr la victoria es algo que no se esperaba la tensa y desaforada afición catalana, que vivió con ansiedad todo el encuentro y explotó de júbilo a siete minutos del final, desahogando así toda la tensión acumulada. Y es que en el fútbol, como en la vida, los milagros escasean y ante un equipo que estaba haciendo un juego alegre y fluido, con la moral alta por las recientes victorias, y goleando con bastante facilidad hasta a los rivales más directos, lo extraño hubiese sido que un Madrid, diezmado por las múltiples lesiones, con nuevo entrenador - me alegro que pruebe el pedroteño Ramos - y con la enésima composición defensiva en lo que va de curso, dando paso a Metzelder y Salgado, que hasta ahora eran suplentes, más el debut de un canterano como Palanca en un escenario tan exigente como el Nuevo Campo del Barcelona - parece irónico seguir llamándolo así tras casi cincuenta años de historia - hubiese dado la sorpresa.
Sin embargo, si la suerte, que sigue siendo un factor importante en este juego, hubiera sido favorable en las dos clarísimas ocasiones de Drenthe y del mencionado Palanca en la segunda mitad, otro gallo hubiera cantado y ahora no estaríamos hablando de doce puntos de desventaja. Pero, a pesar de todo hay que mantener el optimismo y recuperar el estilo y la ambición, que es lo que diferencia al Madrid del resto y lo que causa tanto encono en Barcelona. Si el resultado hubiese sido un empate, la orgullosa afición barcelonista se hubiera llevado una decepción morrocotuda, pues no hay que olvidar que la victoria sobre el Madrid tiene en esas latitudes más valor que cualquier otro título que puedan conseguir. Y no se estuvo tan lejos de que así fuera. Lástima que los cambios de última hora no tuvieran la tensión competitiva de los que abandonaron la cancha.
El Madrid perdió y fue dominado territorialmente por los catalanes, pero dió una lección de dignidad y de capacidad de resistir cuando las circuntancias podían haberlo abocado a la debacle. Quien sabe si será el comienzo de un cambio de actitud que le permita, una vez más, iniciar una nueva remontada, como a las que siempre nos ha tenido acostumbrados. Este Madrid es el que se gana el respeto, la admiración y la envidia del resto de sus rivales.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
FIESTA ALEGRE

El pasado día uno de diciembre tuve ocasión de visitar, junto a Vicente Paniagua que me cursó invitación e hizo de amable introductor y embajador, la obra gestada por Pedro Ferrándiz, con quien me fotografié para ilustrar estos comentarios, y sus colaboradores en la Fundación que lleva su nombre y es un auténtico templo del baloncesto por la memoria que, en diversos formatos, conserva entre sus muros. Alcobendas ha sabido anticiparse como municipio a lo que sería un privilegio para muchas otras ciudades de mayor población y rango. Su edificio, Borislav Stankovic, en honor del Secretario General de la FIBA durante 26 años, es una muestra de gratitud y reconocimiento a la memoria de un deporte que se gestó en nuestro país casi al compás del pasado siglo XX y que ha ido creciendo hasta ser uno de los más seguidos y arraigados en todo el ámbito mundial.
En el museo se pueden ver colecciones de medallas conmemorativas, material baloncestístico en su evolución temporal (balones, botas, protectores, etc.), camisetas de eventos o de jugadores míticos, fotografías de un sinfín de situaciones reales y del mundo de la alta competición… y todas sus galerías, además de una sala propia, engalanadas con obras de arte alusivas al deporte de la canasta. Como guinda de este coleccionismo, la biblioteca “Samaranch”, única en el mundo en volúmenes temáticos sobre baloncesto, y paraíso de obligada visita para estudiosos, investigadores y curiosos de todo lo relacionado con el referido deporte.
Tuve la suerte, además de ser obsequiado con varios ejemplares editados en conmemoración de los grandes torneos: Olimpiadas, Copas de Europa, Trofeos de Navidad del Real Madrid, Copa de España, etc., que vienen a resumir y refrescarme aquellos años de infancia y juventud en los que miles de chavales de nuestra época unimos a la afición futbolística, esta otra modalidad de origen americano, que, a golpes de Coca-Cola y mini-basquet en los recreos escolares, fue calando en nuestro imaginario de gozos y aspiraciones deportivas. Serán pocos los compañeros de aquella etapa que no hayamos jugado, con más o menos brillantez y continuidad, al baloncesto.
En suma, una jornada de fiesta y alegre, como el título que tuvo el Frontón de los años cincuenta y sesenta en que se fraguaron los grandes triunfos del equipo madridista de entonces.
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