C. F. GIMNÁSTICO DE ALCÁZAR 2 - 0 C. D. MARCHAMALO
En el estreno liguero de esta nueva temporada en 3ª División, el Gimnástico alcazareño ha logrado su primera victoria ante su público realizando un partido serio y ordenado, con detalles de buen juego y con una defensa con pocos errores.
Ya en el minuto 7 de partido, el delantero Parra lanzó un buen disparo que desvió el portero visitante Chus en una buena parada. En el minuto 23, el delantero Toncheff materializó el primer gol para los alcazareños tras recoger un balón rebotado dentro del área y enviarlo dentro de la portería. En el minuto 34, Nacho Peñuela recortó dentro de área en una buena jugada pero centró de manera ingenua a los pies de uno de los defensores.
El Marchamalo demostró ser un buen equipo, con buen toque de balón e intentando siempre jugarlo, lo que demuestra que estará entre los mejores de la clasificación. Especialmente el veterano Torres, que distribuía el juego en medio campo y el enlace Rober que dejó algunos detalles de gran calidad.
En la segunda mitad, el Gimnástico convirtió en gol una de sus primeras ocasiones, de nuevo a cargo de Toncheff que desvió con la espuela un buen centro de Chule que se había escapado por la banda izquierda. Con este gol el partido se ponía muy a favor de lo locales aunque sabiendo que enfrente había un buen equipo. De hecho, en el minuto 10 pudo empatar el Marchamalo tras un gran disparo de su número 19 Carlos García que salió rozando la cepa del poste.
Las cosas se complicaron aún más cuando en el minuto 19 fue expulsado, tras ver una segunda tarjeta, el goleador Toncheff, que no mereció esta decisión pero que demuestra, una vez más la falta de acierto y objetividad en los arbitrajes. El Gimnástico entonces replegó líneas y mostró su cara más seria y disciplinada, aguantando los numerosos ataques de sus rivales. Sin embargo, gracias a los cambios que le dieron alguna frescura, Jaime Beamud gozó de dos ocasiones muy claras, especialmente una, a puerta vacía, que envió el balón fuera por escasos centímetros.
El público, como no ocurría desde hace mucho tiempo, agradeció el esfuerzo, la seriedad de planteamiento y a veces el buen juego de los suyos y les dedicó una ovación memorable que se repitió cuando el árbitro señaló el final del partido. Esperemos que esta sea la tónica y la línea a seguir para la incipiente temporada.
lunes, 29 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
20º ANIVERSARIO DEL I.C.C. GOZOSA CONMEMORACIÓN

El pasado 9 de agosto celebró el Internacional Cycling Club sus 20 años de existencia. Para tal conmemoración, Bernard y Juliette, dos de sus componentes históricos, ofrecieron su casa como marco de una gozosa y amena celebración, bajo el inicial y olfativo control de Lupo que, con su imponente cuerpo, marca su territorio de cándida fiereza.
A la cita acudieron casi todos los miembros del Club acompañados de sus donnas, a excepción de J. Grandson que se encuentra por otras latitudes y de Petrosian Alamov, quien no termina de ultimar los trámites para su incorporación, pensamos que por los laberintos burocráticos que imponen los paises del Este a sus ciudadanos cuando tratan de occidentalizarse.
La velada tuvo lugar en un marco espléndido a orillas de una piscina que alegraba la vista en la cálida noche tomellosera e iluminados por una lámpara rústica pero que cumplía adecuadamente su misión. Los anfitriones dispusieron de una variada sucesión de platos de entrada en donde no faltó un magnífico queso manchego, las berenjenas y el buen vino completado por una botella que aportó Fontaine, recién llegado de tierras catalanas. El remate lo puso un sabroso “marmitako” cocinado en cazuela de barro original que respondió a los paladares más exigentes.
Pero el momento cumbre de la jornada lo puso la presencia inesperada de M. Renard, que hizo hueco en su complicada agenda para volar desde Suiza y estar en la celebración del Club al que tantos desvelos le ha dedicado. Renard disertó, con su habitual elocuencia, sobre los años vividos desde los inicios al tiempo que, en pantalla gigante, emuladora de los cines de verano, se proyectaban imágenes de toda esa trayectoria ciclista, social y humana que late tras la existencia de este singular grupo.
El relato de anécdotas y la constatación, por contraste de las apariencias de los miembros del Club, del inexorable paso del tiempo fueron llenando de contenido los minutos más intensos de la noche hasta que Renard se despidió y los demás fueron poco a poco asimilando la realidad y recordando que la jornada siguiente era laborable para algunos, por lo que tras varios brindis por lo vivido y algunos más por el esperanzador futuro que se le desea, todos quedaron impregnados de un gozoso y satisfactorio estado de ánimo.
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