sábado, 29 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
DEL INTER, MOURINHO Y PELLEGRINI

El Inter de Milán se proclamó ayer, por tercera vez en su historia, campeón de Europa. No lo hacía desde mediados de los años sesenta cuando puso en crisis al Madrid pentacampeón de Di Stefano, Puskas y Gento. En mi imaginario infantil fue un equipo temible, con enfrentamientos de escasos goles y gran dificultad para derrotarlo cuando se pudo. En sus filas tenía jugadores como Facchetti, Picchi, Mazzola, Suarez y Corso, por citar a los más destacados, pero todo el conjunto era compacto y fuerte. Sólo ese Madrid decadente y el Benfica portugués de Eusebio, Costa Pereira, Cavem, José Augusto y Simoes le hicieron frente a duras penas sin poder evitar que consiguiera sus dos primeras Copas de Europa. Luego vino el tiempo de otro grande de Europa, el Manchester United de Boby Charlton, Denis Law y George Best que tomó el relevo durante otro tiempo. Pero el Inter había entrado ya en la leyenda y yo aún recuerdo de memoria su alineación de aquellos años. Tanto es así que la primera vez que estuve en Milán en 1980 compré como recuerdo una camiseta de este equipo, cuando aún no portaban publicidad, y le traje un banderín del mismo a mi tío Jolopca, gran coleccionista y periodista deportivo. Desde entonces los italianos han atravesado un desierto similar al del Real Madrid hasta que consiguió la séptima ante la Juve. Ha merecido la pena porque lo han hecho a lo grande venciendo en las tres competiciones más importantes: Liga, Copa y Copa de Europa, es decir, logrando el triplete un año después de que lo hiciera el Barça y pareciera que su gesta no podría ser igualada en mucho tiempo. Esto pone de manifiesto el vértigo de la modernidad, donde los acontecimientos se suceden a un ritmo frenético y lo bueno y lo malo quedan pronto sepultados por lo nuevo, sin que ningun presidente pueda estar tritranquilo.
A esta victoria ha contribuido la dirección de su peculiar entrenador portugués llamado Jose Mourinho. No es santo de mi devocion por el estilo futbolistico que plantea, ni por sus modales ante publico y prensa e incluso por su histrionismo en la banda, que me recuerda a otros tecnicos como Emery o Caparros, que se pasan el partido gesticulando desde su posicion como si los jugadores no tuvieran otra cosa que hacer que estar pendientes de ellos.
No dudo de que Mourinho ha ganado su fama en base a los resultados y ese suele ser el principal argumento futbolistico, ganar como sea. Si el Real Madrid decide finalmente ficharlo, como parece que todo apunta, tendremos que aceptarlo como tantas otras decisiones que nos nos conciernen a sus seguidores e incluso a su masa social que unicamente puede rebatirlas votando a una directiva diferente cuando lleguen las proximas elecciones. Si por mi fuera no lo contrataria, al menos de momento y esperaria a la segunda temporada de Pellegrini.
Manuel Pellegrini no ha conseguido ningun triunfo esta temporada, pero ademas de lograr un record de puntos y goles en la Liga, estaba dando muestras de conjuntar a un equipo que, una vez acoplado y con los refuerzos precisos, podria tener todas las garantias para las proximas campañas. Me temo que ya no tendremos ocasion de comprobarlo. Ademas, ha sido un hombre caballeroso y educado, cabal en sus declaraciones, que ha sabido manejar al vestuario sin estridencias, apartando a los discolos cuando lo han requerido por sus conductas y sin dar pie a las comidillas internas que tanto gustan a la prensa carroñera. Me parece que echaremos de menos su buen estilo y sus maneras a la hora de gestionar a un grupo humano tan complejo y endiosado y a una directiva ansiosa y presionante que quiere recoger frutos antes de labrar adecuadamente la tierra. Ojala me equivoque.
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martes, 18 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
SE CONSUMÓ EL DESCENSO
El día 9 de mayo de 2010 se recordará en los anales futbolístico como la fecha en la que el Gimnástico de Alcázar perdió la categoría como equipo militante de la 3ª División Nacional para descender a la Primera Preferente Autonómica, después de 22 temporadas consecutivas en la División de bronce del fútbol español.
Este acontecimiento invita a realizar algunas reflexiones para situarlo en las coordenadas sociales, culturales y políticas que han propiciado que se llegue a esta situación.
AFICIÓN
En primer lugar hay que valorar el apego y el comportamiento de la afición alcazareña con su equipo y, ciertamente se puede afirmar que se trata de una afición fría, poco emotiva y hasta conformista.
La asistencia habitual de no más de trescientas personas los domingos a los partidos demuestra que la afición no está con su equipo. Salvo un grupo de ruidosos y jóvenes seguidores que fielmente acuden al mismo rodal para poner la nota de color con sus cánticos, bombo, bufandas y camisetas, el resto se muestra como una masa gris y anodina que apenas se irrita o reacciona incluso ante las injustas decisiones arbitrales.
Desde que en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo se lograran taquillas de casi tres mil espectadores, la pasión por el deporte futbolístico no sólo no ha crecido en Alcázar sino que ha ido perdiendo vocación y la edad media de los asistentes ha envejecido, sin dar paso a un relevo generacional consistente.
CANTERA
Ya se sabe que el fútbol alcazareño ha sido una constante vuelta a la noria entre la política de cantera y la adquisición de fichajes foráneos. Estos ciclos no han dejado de sucederse desde la mitad del pasado siglo y aún perviven como nota constante.
La puesta en marcha de iniciativas como la Escuela de Fútbol, la existencia y el trabajo con los equipos infantiles y juveniles, no han sido argumentos suficientes para que el grueso de la plantilla se dotase de jugadores locales salvo en momentos puntuales. Es más, muchos buenos futbolistas, en la actualidad juegan en diversos equipos de la comarca por haber sido desestimados en su propio pueblo.
Posiblemente ha faltado un eslabón en la cadena que permitiera a los juveniles dar el salto a las categorías absolutas jugando antes en un equipo filial donde poder madurar y prepararse para dar lo mejor en el de Tercera División. Esta inversión compensaría a la postre los fichajes de refuerzos a la desesperada, como ha ocurrido esta última temporada.
Es bueno contar con algunos jugadores que marquen la diferencia y potencien al equipo, pero sólo aquellos que realmente respondan a esos valores. Lograr un equipo puntero que pueda codearse en superiores categorías y se asemeje al proyecto del Adepal en baloncesto, no es posible en fútbol tal y como su entramado económico está establecido. Ni siquiera poblaciones que duplican en número de habitantes y en patrimonios industriales a Alcázar lo han logrado. Intentarlo sería pan para hoy y hambre para mañana.
COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO
El fútbol alcazareño no ha tenido nunca el respaldo decidido y fuerte del empresariado de la localidad como cauce preferente para sus inversiones sociales o altruistas. Todas las ayudas se han limitado a cubrir una parte casi simbólica de los gastos o de las necesidades de equipación sin mayores pretensiones.
Por otro lado, las condiciones materiales de asistencia al fútbol como espectáculo se han quedado obsoletas respecto a otros deportes que se juegan en recintos cerrados y, por tanto, más cómodos y confortables para el espectador.
El campo de fútbol principal, con su tribuna de estilo decimonónico y columnas a la inglesa, carente de asientos aislantes, es un recinto inhóspito que obliga a soportar a duras penas los largos y húmedos meses invernales de cada temporada.
Se hace necesaria una remodelación de esa tribuna para hacerla más cómoda, con vistas a los dos campos paralelos y ¿por qué no? cerrada todo lo posible para salvaguardar al espectador de los rigores del clima y mejorar la visión del campo superando las barreras y obstáculos (columnas, banquillos, porterías anexas, etc.) que actualmente lo dificultan.
Por último, las autoridades políticas locales, que tan pronto se suelen subir al carro de los éxitos, deben mantener una actitud de apoyo a un deporte que, si bien ya no es la válvula de escape de los tiempos franquistas, cuya sombra se ha mantenido también entre las distintas corporaciones democráticas, sí sigue siendo una parte esencial de la cultura del ocio dominguero de nuestra población con una historia casi centenaria y, por tanto, con un patrimonio digno de respeto y consideración. El municipio y sus órganos rectores deben ayudar a gestionar recursos, pero sin olvidar que en el fútbol es gestionar pasión y sentimiento.
lunes, 3 de mayo de 2010
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