lunes, 21 de febrero de 2011

CICLISMO POR EL CAMPO DE CALATRAVA



Convocado por mi International Cicling Club, dentro del calendario de pruebas programadas con antelación y desafiando a la llovizna que amenazaba durante las primeras horas de la mañana, me trasladé hasta Manzanares para reunirme con el resto de la representación del Club, con el con el propósito de realizar una salida por el Campo de Calatrava, hasta ahora desconocido para mí en algunos de sus parajes y especialmente al paso por la Sierra de Siles, cercana a Manzanares y de evocador recuerdo cuando mi familia manzanareña la refería como lugar de romería o merienda campestre.

Con la ausencia de los ciclistas locales, concretamente los Poceros, de referida fama en el mundillo ciclista de esta zona manchega y referente comparativo de otra manera de enfrentarse a los kilómetros por la carretera, tras dejar los coches a buen recaudo en una de las propiedades del Presidente del Club en el centro de la población, nos dirigimos a la zona de concentración ciclista de la misma, en el cruce cercano a la Plaza de Toros y ante un singular monumento a la mano tendida, seguramente símbolo por el que será recordado su alcalde con el paso de los años.

Una vez comprobado que seríamos únicamente los cinco miembros del Club quienes tomaríamos parte de la salida, emprendimos la marcha con un ritmo de calentamiento pero iniciando la serie de relevos, a los que tan desacostumbrado me encuentro. En este primer envite y con las fuerzas intactas, no me resultó difícil seguir la estela del resto. Además la subida a Siles está bastante próxima y allí el grupo se fractura inevitablemente.

Con el primer descenso de este breve puerto comenzaron las acometidas de los rodadores que se lanzaban sin piedad a lo máximo que les daban sus piernas en esos momentos, practicando ciclismo de alta escuela. Un primer paso por Moral de Calatrava no me dio pie ni a observar el panorama urbano de dicha población, dado que continuamos como una exhalación hacia Bolaños de Calatrava siguiendo la estela de los más combativos. Menos mal que finalmente se consensuó dejar a un lado la posibilidad de prolongar la ruta por Granátula de Calatrava, lo que habría supuesto una prolongación de kilómetros desmedida para mis actuales posibilidades.

De nuevo regresamos a Moral y esta vez sí, paramos en su bonita plaza de la Iglesia y tomamos un pequeño refrigerio en uno de los bares. Gracias a ello, yo recuperé las fuerzas necesarias para afrontar la última parte de regreso a Manzanares haciendo el trayecto inverso a la ida. La subida última de la sierra de Siles mantuvo al grupo concentrado, pero una vez superado ese escollo, los rodadores impusieron su infernal ritmo hasta las mismas puertas de Manzanares.

La posterior comida en Los Desmontes, restaurante membrillato, sirvió para el intercambio de impresiones, las críticas a la falta de regularidad en el pedaleo y a la presentación de un nuevo miembro del Club, John Grandson, al que le doy nuevamente la bienvenida y le deseo una feliz incorporación durante el tiempo que se avecina.

Datos:
Tiempo: 3 h 38' 02''
Dist.: 87, 15 kms.
Media: 23,9 km/h
V Mx: 60,3.
Cal: 1789, 8

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