martes, 11 de mayo de 2010

SE CONSUMÓ EL DESCENSO




El día 9 de mayo de 2010 se recordará en los anales futbolístico como la fecha en la que el Gimnástico de Alcázar perdió la categoría como equipo militante de la 3ª División Nacional para descender a la Primera Preferente Autonómica, después de 22 temporadas consecutivas en la División de bronce del fútbol español.

Este acontecimiento invita a realizar algunas reflexiones para situarlo en las coordenadas sociales, culturales y políticas que han propiciado que se llegue a esta situación.

AFICIÓN

En primer lugar hay que valorar el apego y el comportamiento de la afición alcazareña con su equipo y, ciertamente se puede afirmar que se trata de una afición fría, poco emotiva y hasta conformista.

La asistencia habitual de no más de trescientas personas los domingos a los partidos demuestra que la afición no está con su equipo. Salvo un grupo de ruidosos y jóvenes seguidores que fielmente acuden al mismo rodal para poner la nota de color con sus cánticos, bombo, bufandas y camisetas, el resto se muestra como una masa gris y anodina que apenas se irrita o reacciona incluso ante las injustas decisiones arbitrales.

Desde que en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo se lograran taquillas de casi tres mil espectadores, la pasión por el deporte futbolístico no sólo no ha crecido en Alcázar sino que ha ido perdiendo vocación y la edad media de los asistentes ha envejecido, sin dar paso a un relevo generacional consistente.

CANTERA

Ya se sabe que el fútbol alcazareño ha sido una constante vuelta a la noria entre la política de cantera y la adquisición de fichajes foráneos. Estos ciclos no han dejado de sucederse desde la mitad del pasado siglo y aún perviven como nota constante.

La puesta en marcha de iniciativas como la Escuela de Fútbol, la existencia y el trabajo con los equipos infantiles y juveniles, no han sido argumentos suficientes para que el grueso de la plantilla se dotase de jugadores locales salvo en momentos puntuales. Es más, muchos buenos futbolistas, en la actualidad juegan en diversos equipos de la comarca por haber sido desestimados en su propio pueblo.

Posiblemente ha faltado un eslabón en la cadena que permitiera a los juveniles dar el salto a las categorías absolutas jugando antes en un equipo filial donde poder madurar y prepararse para dar lo mejor en el de Tercera División. Esta inversión compensaría a la postre los fichajes de refuerzos a la desesperada, como ha ocurrido esta última temporada.

Es bueno contar con algunos jugadores que marquen la diferencia y potencien al equipo, pero sólo aquellos que realmente respondan a esos valores. Lograr un equipo puntero que pueda codearse en superiores categorías y se asemeje al proyecto del Adepal en baloncesto, no es posible en fútbol tal y como su entramado económico está establecido. Ni siquiera poblaciones que duplican en número de habitantes y en patrimonios industriales a Alcázar lo han logrado. Intentarlo sería pan para hoy y hambre para mañana.

COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO

El fútbol alcazareño no ha tenido nunca el respaldo decidido y fuerte del empresariado de la localidad como cauce preferente para sus inversiones sociales o altruistas. Todas las ayudas se han limitado a cubrir una parte casi simbólica de los gastos o de las necesidades de equipación sin mayores pretensiones.

Por otro lado, las condiciones materiales de asistencia al fútbol como espectáculo se han quedado obsoletas respecto a otros deportes que se juegan en recintos cerrados y, por tanto, más cómodos y confortables para el espectador.

El campo de fútbol principal, con su tribuna de estilo decimonónico y columnas a la inglesa, carente de asientos aislantes, es un recinto inhóspito que obliga a soportar a duras penas los largos y húmedos meses invernales de cada temporada.

Se hace necesaria una remodelación de esa tribuna para hacerla más cómoda, con vistas a los dos campos paralelos y ¿por qué no? cerrada todo lo posible para salvaguardar al espectador de los rigores del clima y mejorar la visión del campo superando las barreras y obstáculos (columnas, banquillos, porterías anexas, etc.) que actualmente lo dificultan.

Por último, las autoridades políticas locales, que tan pronto se suelen subir al carro de los éxitos, deben mantener una actitud de apoyo a un deporte que, si bien ya no es la válvula de escape de los tiempos franquistas, cuya sombra se ha mantenido también entre las distintas corporaciones democráticas, sí sigue siendo una parte esencial de la cultura del ocio dominguero de nuestra población con una historia casi centenaria y, por tanto, con un patrimonio digno de respeto y consideración. El municipio y sus órganos rectores deben ayudar a gestionar recursos, pero sin olvidar que en el fútbol es gestionar pasión y sentimiento.

2 comentarios:

Juan Luis dijo...

He entrado por casualidad y me he enganchado al artículo. Creo que es un excelente análisis, pero no solo de su equipo local, sino de la sociedad actual en su conjunto. Se funciona a corto plazo, no se piensa en el medio y largo plazo, y nadie está dispuesto a hacer sacrificios, salvo aquellos que se lo han inculcado en casa. Y con ratio de 1:10 (uno trabajando y 9 disfrutando) no se llega muy lejos.

Imagino que su formación pedagógica le habrá ayudado a realizar esta reflexión, que no debe ser muy diferente de lo que verá en las aulas.

Saludos,

Juan Luis

Justo López Carreño dijo...

Gracias por tu comentario, Juan Luis. Lo que me gustaría es conocer la opinión de personas jóvenes como tú sobre el futuro a corto y medio plazo del fútbol en nuestra población, así como las sugerencias para mejorar su evolución.